Su principal objetivo es el bienestar social de los habitantes de la Zona Maya. Conectará las principales ciudades y circuitos turísticos de la región para integrar territorios de gran riqueza natural y cultural al desarrollo turístico, ambiental y social en la región.

Esto significa que gran parte de la ruta está libre de árboles y vegetación que se retiraron previamente para permitir el paso de carreteras, tendidos eléctricos y líneas de ferrocarril.
En los tramos en los que el derecho de vía está por obtenerse, se buscará asociar a los propietarios con el proyecto para que reciban ingresos por su patrimonio, el cual conservarán.

Un proyecto como el Tren Maya no se construye de un día para otro. Tiene fases, tiempos y procesos.




Durante 2019 suceden dos cosas:


Se rehabiliarán las vías del tren obsoletas que van de Palenque a Valladolid. Este tramo representa la mitad de todo el proyecto.


También durante 2019 empiezan las licitaciones para los proyectos ejecutivos, los estudios de impacto ambiental y la consulta a los pueblos originarios para la otra mitad del proyecto.



En 2019 comenzará a construirse el tramo Valladolid-Cancún y el tramo Caribe I.


En 2020 comenzará a construirse los tramos de Selva y Caribe II.


Los 1,500 km de vía se pretenden construir en cuatro años e iniciar su operación en el quinto año. La mayoría de las estaciones y desarrollos colaterales se desarrollarán con inversión mixta.

El tren generará empleos, detonará la economía de la región y desarrollará infraestructura con servicios básicos para mejorar la calidad de vida de los habitantes.


Con pleno apego a la ley y al Convenio 169 de la OIT, semprenderá un proceso de consulta libre, previa e informada con todas las comunidades que estarán involucradas en el proyecto.

Actualmente ya hay un espacio de diálogo en el que se presenta el proyecto, se resuelven dudas y se intercambian ideas, con la intención de que el proyecto aporte el mayor beneficio posible a estas comunidades.


El objetivo es alcanzar un consenso con las poblaciones involucradas e incluirlas en el proceso de construcción y operación.

Dichas medidas se evaluarán en su momento con base en los procedimientos y normatividad vigentes en el país, así como en las mejores prácticas internacionales.


De acuerdo con los estudios de impacto ambiental, se establecerán medidas de contención, mitigación y compensación.


La idea es reducir al mínimo el impacto negativo de la obra sobre el medio ambiente. En los casos que no sea posible contener del todo los efectos, se contrarrestarán con programas dirigidos a recuperar esos recursos.


La medida más importante es la contención de la depredación ambiental no regulada provocada por la pobreza y la falta de oportunidades. Los ecosistemas de la zona se encuentran en riesgo por las diferentes actividades antropogénicas.

Esto se logrará con la asistencia de las últimas tecnologías en el aspecto ambiental y de conectividad que estarán subordinadas siempre a un respeto por el medio ambiente y los grupos sociales.

Esto ayudará a contener la expansión urbana, a detener la depredación ambiental, a mejorar la conectividad entre comunidades y mejorar la calidad de vida de las personas.

México ocupa el sexto lugar en el ranking mundial de turismo. Chichén Itzá y Tulum ocupan el segundo y tercer lugar de los sitios arqueológicos más visitados del país, sólo después de Teotihuacán.

El turismo -como un eje rector del proyecto- tiene condiciones para generar empleo de manera práctica y económica.

En la noche, el Tren Maya se utilizará para mover carga. Esto facilitará el flujo comercial de productos locales para satisfacer la demanda regional y optimizar los costos de transporte.